CUENTEN SU HISTORIA aqui podran escribir la vida de su PJ de como llego a IN UR MIND

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Re: CUENTEN SU HISTORIA aqui podran escribir la vida de su PJ de como llego a IN UR MIND

Mensaje  sephirott-tresec-sinver el Miér Ago 11, 2010 9:42 am

Sephi pensó por un momento q todo seria asi de facil, pero los crujidos de las ramas comenzaron a producirse en todas direcciones, entonces descubrio q los habian rodeado. No habia forma de esconderse. Tenian q pelear o morir alli mismo. Los nervios traicionaron a algunos q trataron de salir corriendo. No eran soldados, apenas campesinos y pescadores. Wille intento decirles q no huyeran, pero fue inutil. Oyeron el crujir de las ramas, gruñidos y despues el grito de uno de los hombres, luego el de otro.
Los q quedaron se agruparon y se prepararopn para pelear. Sephi sentia miedo como todos, pero a la vez creia q podia alcanzar la gloria con la q habia soñado siempre. Tenia su espada y su armadura y sentia q el solo podia vencerlos a todos. Era su opurtunidad para ser el heroe q tanto habia deseado ser.
Los hombres abatieron a unos cuantos. Sephi, entonces, se separo del grupo y enfrento a uno q lo ataco con su hacha. Sephi evadio el golpe y respondio: su espada hizo un corte en el brazo de su atacante el cual rugio de dolor. Pero volvio a la carga y aunque Sephi esquivo el hacha, no evito el golpe de puño q recibio en el pecho. Sephi salio despedido por los aires y se dio contra el tronco de un árbol. se incorporo como pudo. Estaba aturdido cuando vio como se dirigia hacia él la filuda hacha del muerto vivo en el preciso instante en q le parecio escuchar el sonido de unos cascos. Entonces, sintio un potente manotazo q lo lanzo lejos de alli. Sephi se estrello contra el suelo y unos arbustos. Lo ultimo q vio fue a algunos de sus compañeros acercandose para defenderlo.
Lejos de la batalla, el anciano Esiquio animaba a los pobladores a seguir caminando sin mirar atras. Era dificil pues atras estaban esposos, hijos o amigos. El llanto de las mujeres era inevitable, pero la amrcha no cesaba. Les dio la noche, pero debian seguir para estar a salvo. A pesar del cansancio, los mayores y los niños se ayudaban para continuar. Una hora despues distinguieron a lo delos la luz de unas antorchas. Dos mensajeros del grupo de avanzada de Thaus informaron q eran de un campamento Orco. Nosabian q decidir, puesto q ignoraban si eran amigables u hostiles. Esiquio decidio enviar a un grupo de emisarios.
- No tenemos otra solucion. No podemos dar la vuelta, las mujeres y los niños deben descansar. Probaremos una peticion de ayuda, averigûen si podemos acercarnos en paz - exclamó.
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Re: CUENTEN SU HISTORIA aqui podran escribir la vida de su PJ de como llego a IN UR MIND

Mensaje  sephirott-tresec-sinver el Miér Ago 18, 2010 8:31 pm

Sephi despertó con un terrrible dolor en el muslo derecho de la pierna. Trató de tocarsela, pero su brazo no le respondia. Intento levantarse, pero volvio a caer y fue cuando notó q en el pasto habia mucha sangre. Al mirarse la peirna se dio cuenta de q tenia una enorme rama incrustada en ella, y en el brazo izquierdo una profunda herida lo hacia sangrar. Em psezo a gritar desesperadamente.
-¡¡¡ ELLLYYYYYYYYYYY, YAMEEEELLLLLL, WILLEEE; doooooondeeeee estáaaaaaann!!!!- las lagrimas empeszaron a brotar y lloro de amargura. -¡¡¡NO ES JUSTO!!!!- grito llorando de pena, colera, dolor e impotencia. El llanto le hizo olvidar sus heridas pero finalmente no resistio más y cayo rendido ante el dolor de su cuerpo y de su alma por sus amigos y perdió el conocimiento.
En el campamento Orco los emisarios, dos mujeres y un anciano, fueron escoltados hasta la tienda del lider. Pero los recibio el jefe de los guardias, un enorme Orco llamado Tabor.
-Somos de Thaus- dijo uno de los emisarios - abandonamos nuestro hogar porque una compañia de la plaga iba en direccion a nuestro pueblo. Enviamos a los m{as fuertes de los nuestros a ganar tiempo. -¡¿Saben lo que han hecho?!- respondio Tabor muy enojado, -Sus huellas atraeran a la plagahasta aqui. Nuestro señor Thorak yace enfermo en su tienda y su hijo el noble Neshak salio q buscar una medicina, dias atras. Gracias a uds tendremos que levantar el campamento, y Neshak al regresar encontrara solo un claro en el bosuq. ¡¡¡¡PREPARENSE PARA EVACUAR EL CAMPAMENTO!!!- Ordeno el orco y todos comenzaron a movilizarse. Cuando volvio en sï, Sephi escucho los cascos de un caballo. Por fin supo quien habia producido aquel sonido cuando enfrentaron al Ogro, cuando se dirigian los de la plaga, cuando recibio el manotazo q lo salvo de morir. Todo el tiempo, aquel Tauren q habia visto con su abuelo habia estado siguiendolo.
-Me llamo Hotak, bebe esto, mejoraras- dijo alcanzandole una taza q olia horrible, pero Sephi la bebio, -¡Lo q hiciste fue tonto!. Tenian una opurtunidad si se mantenian juntos, pero se separaron para tratar de salvarte. Un caballero de la muerte venia con ellos. Fue quien aterrrorizo a los animales del bosuqe- continuo diciendo mientras se frotaba un ungüento sobre las costillas: tambien estaba herido. Sephi vio una gran venda en uno de los brazos del tauren y en su propio brazo. Cuando termino de beber, se quedo dormido.


Última edición por sephirott-tresec-sinver el Miér Sep 01, 2010 10:10 am, editado 1 vez
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Re: CUENTEN SU HISTORIA aqui podran escribir la vida de su PJ de como llego a IN UR MIND

Mensaje  Gunz el Miér Ago 18, 2010 10:24 pm

recuerdo aver leido tus historias.. lo malo es qe no se donde acabe y donde empezaste de nuevo scratch

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Capítulo II Sombras en los claros

Mensaje  Malinaly el Mar Oct 12, 2010 10:58 pm

Un día ha pasado desde el torneo de iniciación, el día y la noche son iguales en la ciudad la única luz que se percibe en la ciudad son las de los faros y el resplandor de los canales venenosos, es la madrugada y el pregonero anuncia por las calles que ha llegado un nuevo día. A esta hora Sylencio ya se encuentra en el cuartel de los Acechadores de muerte, en una salas del cuartel se encuentran reunidos 4 de los 5 miembros del equipo Helfrik, Silfrik, Garrik y Sylencio; sin embargo falta uno Lothor, el cuarto esta en total calma solo suspiros se pueden escuchar, pero un ruido interrumpe la calma es la puerta de la entrada, es Varimanthras seguido por Lothor su dicipulo y miembro faltante del equipo recién formado, se detuvo frente a todos y fríamente dijo: Deberán ir a la superficie a la los claros de Thiristal para ayudar en la lucha contra los escarlatas que se encuentran aquí, deben ir al pueblo de Remol a las afueras de la ciudad en donde reciviran ordenes del ejecutor Zygand -Vallan a hora- dijo Varimanthras con voz firme –Ustedes serán el equipo de infiltración sombra-. Inmediatamente tomaron su equipo y salieron rumbo a los establo del cuartel, solo enormes calaveres de caballos vivientes de aspecto espantoso digno de cualquier historia de terror, con los mozos colocando las sillas que cubrirían sus pútridos cuerpos, nadie ha dicho una sola palabra en lo que llevan juntos ni los propios hermanos están callados, salen cabalgando de la ciudad.

Pronto llegan al Remol un pequeño pueblo lleno de muertos, es la primera vez que Sylencio sale de la ciudad subterránea se sorprende de ver que los alrededores están plagados de muerte, solo algunas ratas que merodean parecen no estar infectadas. Recien llegando al Remol se dirigen todos a la alcaldía donde se encuentra el ejecutor Zygand, que los espera paciente en la entrada. Dejando los caballos esqueléticos en la entrada se acercan a el, -Somos el equipo sombra enviado por Lord Varimanthras- Dijo tranquilo Sylencio; Lothor con un gesto de desprecio hacia Sylencio pregunto –¿Cuales son las ordenes?- El ejecutor Zygand los hiso pasar dentro para lar las ordenes, los llevo a un despacho con mucho mapas sobre el escritorio.

-Los documentos que el ejecutor Arren nos ha proporcionado son exactamente lo que necesitábamos para dar un giro a nuestra batalla contra la desdichada Cruzada Escarlata. Ahora sabemos sus ubicaciones exactas en Claros de Tirisfal. Pero la Guardia de la Muerte tiene otras preocupaciones mayores. El ejército del Rey Exánime es más numeroso cada día que pasa. Necesitamos algunos con un poco de iniciativa como ustedes para que envíen a la Cruzada Escarlata a la tumba, demuéstrenme ser capases de servir a la Dama Oscura; para ello, viajen al oeste hasta la torre que encontrarán pasada la Hacienda Solliden y maten a los guerreros Escarlata.
De acuerdo con esta información, la Cruzada Escarlata ha enviado al capitán Perrine y a una brigada a las ruinas de la torre situada al suroeste de Rémol; maten a Perrine y a algunos misioneros que estén ahí. Los escarlata se hacen cada vez más fuertes. El informe que el ejecutor Arren me ha enviado indica que la Cruzada ha estado atacando desde las ruinas de la torre situada al sudeste de Tirisfal, cerca de la Hacienda Balnir, bajo las órdenes del capitán Vachon, maten a Vachon y a los frailes Escarlata. ¡Será un duro golpe para la Cruzada!

<<Los 5 se miran entre sí al ver la enorme cantidad de personas que tendrán que matar>>

La Cruzada ha estado atacando desde las ruinas de la torre situada al norte de Tirisfal, más allá de la Tumba de Faol. De acuerdo con los datos que tenemos, están bajo las órdenes del implacable capitán Melrache, les voy a confiar una misión tan poco habitual como peligrosa. Matar a Melrache y a sus dos guardaespaldas en nombre de la Dama Oscura.
Es todo saldrán al media noche, es necesario que todo esto se de de un solo golpe para permanecer en el factor sorpresa, por lo pronto descansen y prepárense pueden tomar un trago en la taberna antes de la misión.- Sin decir más el ejecutor Zygand tomo un par de libros del escritorio y salió de la alcaldía.

Sylencio dijo -Hay que dividirnos el trabajo será más fácil, los enemigos serán más numerosos en la torre de la hacienda Solliden, ahí estarán Helfrik y Silfrik-

¡Quien te nombro el líder!- Interrumpió Lothor, -Tenemos que trabajar como equipo en esta misión- Respondió Sylencio,

-Está bien hagan lo que quieran, pero yo voy por Melrache parece ser un oponente digno de mi- Dijo Lothor, tomo un mapa de la zona de ubicación de Melrache y salió de la sala todos un poco sorprendidos de la falta de interés en el equipo de Lothor se vieron entre sí.

–Muy bien sigamos con lo nuestro, el ya sabe su trabajo, sigue con tu plan Sylencio- Dijo Garrik es la prima vez que Sylencio escuchaba la voz de este, nunca pronuncio una palabra ni durante el torneo.

-De acuerdo ahora faltan dos objetivos ¿cual quieres tomar Garrik al capitán Perrine o a Vachon?- pregunto Sylencio.

-Tomare a Perrine, lo conocí en vida y me debe algunas monedas, quiero recuperarlas- Sonrió Garrik y tomo el mapa con su ubicación y lo guardo en su camisa.

-Ok yo voy por Vachon y sus frailes- Respondio Sylencio.

-Listo vamos a la taberna por una cerveza hace mucho que no pruebo una- Dijo Helfrik al grupo.

-Oh si, no quiero morir otra vez sin beber un poco- respondió Silfrik carcajeando y palmeando la espalda de Sylencio.

Cada uno tomo el mapa que le correspondía y se dirigieron a la taberna, una ves ahí llegaron a la barra y los atendió la cantinera.

-¿Qué les sirvo?- Pregunto ella.

-4 cervezas para nosotros- Dijo Garrik

-No hay cerveza, solo tenemos “elixir de fantasías”- Dijo ella.

-¿Qué rayos es eso?- Pregunto Garrik

-Es un destilado especial de vid prodrida y agua de los canales de la ciudad, es un poco fuerte pero nada que los pueda matar otra vez.- Les respondió la cantinera.

-Ok danos 4 de eso- Dijo Silfrik

Sylencio se sorprendió al ver los tragos servidos, un vaso con un líquido morado parecía algo espeso.

-Por la victoria- Dijo Sylencio algo temeroso de tomar el liquido del vaso.

-Por la victoria- respondieron todos al mismo tiempo. Pero al momento de dar el trago Sylencio no pudo ni tragarlo solo lo escupió mientras todos los demás se reían.

–Me tengo que ir a descansar un rato nos vemos en a la media noche.- Dijo Sylencio, justo cuando salía de la taberna y se dirigía a la posada vio a Lothor salir del pueblo y adentrarse en el bosque como queriendo que nadie lo viera, por un momento Sylencio sintió curiosidad de seguir a Lothor pero aun sentía nauseas por la bebida de la taberna, así que entro a una de las habitaciones de la posada para descansar y prepararse para su primer misión, sin embargo algo no lo dejaba del todo tranquilo, el por qué Lothor se había ido al bosque.

Ya que descanso un par de horas preparo su equipo para la misión, tomo su espada y la empuñadura que le dio su tutor, las afilo al punto y les puso los venenos que el sabia hacer.

Eran casi la media noche y Sylencio salió de su habitación y vio que Lothor regresaba del bosque cubierto por una túnica negra que lo hacía casi desaparecer en la oscuridad, pero no le tomo mucha más importancia y fue la entrada norte del pueblo junto a la entrada del cementerio donde los esperaba el ejecutor Zygand, solo tuvieron que esperar unos minutos antes de que llegaran los demás miembros del equipo directo de la taberna, mientras vacilaban un poco y después llego Lothor como si nada.

-El momento de comenzar la operación sera cuando vean un az de luz verde subir al cielo desde este punto. Ahora vallan- Dijo el ejecutor Zygand.

Cada uno sin decir una palabra salió en direcciones diferentes a donde les tocaba, mientras Sylencio se dirigía a la torre donde se encontraba Vachon y sus hombres su mente se inundaba de dudas sobre cómo le iría en su misión.

Ya cerca del campamento de la torre, bajo de su caballo esquelético y cautelosamente se acerco, le pareció un poco extraño la falta de vigilancia que tenia la cruzada en sus bases de operaciones, así que poco a poco se acerco a la torre en ruinas pasando entre las tiendas y evadiendo los rondines de los guardias humanos, aunque eran sus enemigos Sylencio sintió un poco de remordimiento de ver a esos hombres, pues aun eran los primeros seres vivos que encontraba en su camino, pero aun así Sylencio siguió avanzando a la torre, vio que la entrada tenia varios guardias, -Seguro es donde esta el capitán Vachon y los frailes durmiendo- Pensó Sylencio, pero la entrada estaba muy custodiada como para entrar sin ninguna sospecha, así que decidió rodear el muro para ver si encontraba algún lugar por donde entrar, pronto vio un agujero en el puro, parecía como si el proyectil de una catapulta hubiera entrado por ahí. Ya dentro de los muros de la torre vio a los frailes recostados sobre catres, eran 3 frailes descansando en la base de la torre.

-¿Donde está Vachon?- Se pregunto Sylencio, mientras veía como un guardia bajada por las escaleras, -Seguro está en la punta de la torre- Se respondió a sí mismo.

Cuidadosamente golpeo al guardia y lo dejo inconsciente detrás de las escaleras en la oscuridad para que nadie lo viera, lentamente subió y vio 2 guardias mas custodiando la entrada a la punta de la torre, a uno lo dejo inconsciente de un golpe en la nuca y a otro lo asfixio con sus propias manos por sorpresa. Nadie sospechaba nada, todo salía de maravilla pero le extrañaba que fuera tan fácil llegar a un capitán de la cruzada. Lentamente entro en el cuarto y se oculto en las sombras y espero el momento de la señal.

Espero poco más de una hora y el momento llego, miraba atento en dirección al pueblo cuando en un abrir y cerrar de ojos la luz verde se vio en el orisonte, justo estaba apunto de enterrar su espada en el desprevenido capitán cuando la una inmensa luz salió de la cama del capitán como un sol, cegando por un momento a Sylencio, mientras se cubria los ojos solo escucho, el grito de un soldado, -Aquí esta tras el- pudo distinguir como el capitán se levantaba de la cama para tomar su espada, pero no justo cuando la comenzaba a empuñar un cuchillo le atrabeso el cuello cortándole la yugular, el capitán callo al suelo mientras la sangre salía abrumadoramente de su cuello. Pero eso no era suficiente Sylencio sin comprender como es que sabían que él estaba ahí tenía que salir de la torre de inmediato matando a los guardias que le estorbaban en la puerta de la misma manera en como mato a Vachon con sus cuchillos mato a los guardias que se le acercaban, pero justo a media escalera sintió un golpe en la nuca que lo dejo inconsciente.


Cuando despertó con la vista algo nublada vio a su alrededor y vio los restos de Helfrik y Silfrik pero ahora solo en una pila amontonados sin ningún rastro de vida.

-Despertó el otro- Dijo uno de los guardias que lo vigilaban.

Sylencio confundido y desorientado trato de reconocer donde estaba, pero no se parecía en nada a la torre donde mato a Vachon.

Un hombre entro escoltado por otros dos, era el Capitán Melrache acompañado por sus guardias y justo detrás de ellos entro Lothor.

-Miren que tenemos aquí, que sorpresa este no creo que este muerto, parece bastante vivo que curioso verdad- Dijo amablemente Melrache, -Pero no estamos aquí para hacer amigos- Cambiando a un tono mas cerio y agresivos.

-Él es el pupilo de Mennet, seguro sabe algo que podamos usar.- Dijo Lothor a Melrache.

-Tú nos traicionaste, pero esto no se va a quedar así- Dijo Sylencio

-Y que vas a hacer, ¿escapar?- Dijo en tono ironico uno de los guardias de Melrache – Si todos los miembros del equipo están muertos, estas atado y tus armas están las tengo yo-Complemento el otro guardia que ahora lo rodeaban.

-¿Dónde está Garrik? Pregunto Sylencio para distraer a sus oponentes en lo que cortaba la soga que lo ataba con un pequeño filo en su bota mientras aun se encontraba en el suelo.

-Tu amigo murió tratando de escapar, no te preocupes pronto te le unirás pero antes nos dirás lo que necesitamos saber- Dijo Melrache tomando una daga que se calentaba al rojo en una fogata dentro de la tienda donde tenían a Sylencio y con la que pensaban torturarlo para que hablara.

-Espero que hayan cenado bien porque fue su última cena- Dijo Sylencio sonriendo mientras terminaba de cortar la soga y los escarlata reían de lo que Sylencio decía.

Al momento Sylencio se libero y en instantes una bomba de humo explotaba dentro de la tienda dejando sin poder ver nada a los guardias, solo algunos golpes se escucharon y los guardias cayeron muertos a manos de Sylencio. Mientras Melrache y Lothor salian de la tienda Sylencio tomo sus armas fue tras ellos para vengar la muerte de sus amigos.

En el primer momento en que salió de la tienda lo esperaban los hombres de Melrache, pero Sylencio vio que se encontraba en la torre del norte y a Lothor y Melrache tratar de salir del lugar en Direccion de la catedral escarlata.

Pero Sylencio solto otra bomba de humo y escapo de los guardias, pronto alcanzo a los dos y apuñalo a Melrache por la espalda mientras este corria, Lothor al ver que Sylencio los había alcanzado y que Melrache había muerto se detuvo y se desvaneció tomando a Sylencio por sorpresa intento partirlo en dos pero Sylencio logro esquivarlo por solo unos milímetros, las hojas de sus armas sonaban mientras chocaban al intentar acabar con su oponente. De pronto la empuñadura de Sylencio atravesó la boca y nuca de Lothor dejándolo muerto al instante.

Sylencio solo saco su arma de la cabeza de su oponente y se sentó a un lado del camino solo un momento para retomar al aliento, solo se levanto y se dirigió caminando al pueblo de donde salieron para reportar la traición de Lothor y poder regresar a casa. Solo camino por el bosque mientras se perdía su figura entre la maleza

Continuara…

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.:Asedio al trono de hielo:.

Mensaje  Malinaly el Lun Nov 08, 2010 6:59 pm

Rigardo Shadowwind se enrolo en guardabosques apenas siendo aún joven. Él se esforzó para conseguir que se le enviara con las tropas en primera línea, donde sus sueños, sus ilusiones y su orgullo lo impulsarían a conseguir su momento de gloria. Así fue como conoció la guerra con todo su horror, viviendo en el escenario de Rasganorte, comenzando en la Tundra Boreal después de haber demostrado que era lo suficientemente capas de ser tansferido al escenario de Corona de hielo junto con una compañia de la guardia Kor’Krok. En los fragmentos que se reproducen a continuación, Rigardo describe sus experiencias en el frente de Corona de Hielo.

Despliego un mapa debajo del farol del puesto, identifico los detalles para darme cuenta de la situación solo hielo y montones de cadáveres a la izquierda y un canal en el terreno de la derecha, paralelos a el muchos otros canales y acequias llenas de sangre y huesos; hay un sendero que lo atraviesa en ángulo recto; al otro lado del sendero hay una ruta de abastecimiento.
Por la tarde atacamos, es un asalto en masa con el objetivo de ampliar la cabeza de puente, el flujo de soldados y material en la retaguardia es lento pero también continuo. Es posible que pasen unos días antes de que podamos intentar romper las líneas de posiciones de la plaga que se extienden a nuestro alrededor. Mientras tanto hay que ensanchar la zona que hemos conquistado. Es necesario y urgente, cada metro cuadrado que hemos tomado aún está al alcance de la artillería enemiga, los soldados y materiales están sometidos a un martilleo incesante día y noche, no cabe la menor duda de que hay que rechazar la artillera muerta. Si no lo hacemos van a seguir paralizando nuestros movimientos y desgastando nuestras fuerzas, retrasando hasta el infinito la ejecución del plan de ofensiva.
Mi compañía tiene la tarea de limpiar un tramo de la ruta de abastecimiento a lo largo de la cual hay trincheras enemigas. Los capitanes ya no han mostrado los mapas y nos han explicado los detalles impartiendo nuestras órdenes. Ha llegado el momento de ponerse en movimiento las líneas de los muertos están a poco menos de un kilómetro pero nuestros exploradores de vanguardia avanzan con cuidado con los ojos bien abiertos listos para enfrentarse con cualquier sorpresa. Nuestra artillería golpea en un amplio sector del frente preparando el avance de las fuerzas ligeras. Nos sigue detrás una unidad de mensajeros preparados para dar las noticias del ataque a los mandos de la misión, entre ellos distingo a Zel’dui un troll que lleva tréboles de 4 hojas en sus botas, también lleva un pañuelo verde enredado en el cuello jamás entraría en combate si antes no se carga todas esas cosas. Son sus amuletos contra la mala suerte.
Un enorme tauren llamado Blocde me lo señala con un gesto de la mano << ¿Has jugado naipes con ese troll?>>
<<No>> Respondo
<<Ni se te ocurra. Ha ganado una fortuna desde que salimos de Orgrimmar, se acaba de comprar una granja al sur de Durotar, una manera como cualquier otra de hace la guerra productiva.>>
Los disparos de nuestra artillería poco a poco comienzan a apagarse. Vemos los terrones que los proyectiles hacen saltar por los aires y eso nos indica que ya estamos cerca de las líneas enemigas. Los soldados revisan por última vez sus armas y equipos con nerviosismo. Nos detenemos en lo que los exploradores de vanguardia continúan avanzando con la cabeza baja.
Es el peor momento, allí mismo frente a nosotros el enemigo espera en silencio. Todo estará mucho mejor cuando salten de sus trincheras y sus magos nos lancen bolas escarcha y sombras. Los nervios aflojaran y el corazón dejara de latir como el de un gnomo perseguido por un gigante. El cerebro volverá a funcionar con la astucia de un animal. Tendremos que pensar únicamente en una cosa, destruir y sobrevivir. Sucede con la rapidez de un relámpago, desde posiciones desenfiladas 2 balísticas entran en acción, uno de los exploradores es alcanzado de lleno en el pecho por uno de sus proyectiles incendiados, su torso salta en pedazos, una lluvia de carne despedazada y chamuscada. <<¡Cochinos hijos de perra!>> me grita Blocde <<Esos malditos no se conforman con solo matarnos, nos quieren desarmar para volver a armarnos como un rompecabezas.>>
Son grandes proyectiles con forma de flechas envueltos en llamas. Como si hubiera sido una señal preestablecida se desencadena ahí el infierno. Desde una docena de puntos en la ciudadela. Terrones y hielo sale volando gracias a la tormenta de hierro, hielo y fuego que se cierne sobre nosotros. Dos orcos han sido sorprendidos al descubierto, se agitan desesperadamente, pegados a tierra tratando de protegerse detrás de un montón de tierra. Los proyectiles silban por todas partes levantando los terrones de suelo, mientras los demás se lanzan a tomar las trincheras, ambos se tuercen en todas direcciones pero el hielo los sigue persiguiendo, al final dejan de moverse completamente despedazados en un charco de sangre. << ¿Dónde putas están nuestros tanques?>> me grita Blocde, apretando firme su arco, casi al punto de romperlo con sus enormes manos << ¡Nunca están cuando los necesitas!>> Son muchos los que piensan lo mismo. A lo largo de nuestra línea se levanta un grito << ¡Los Carros, donde están esos malditos goblins!>> Un herido lanza un grito pero su voz se pierde en el silbido de los proyectiles. Ahora los muertos tratan de cortar nuestras líneas lanzando enormes hoyas llenas de fuego y veneno, estas hoyas caen a nuestras espaldas, levantando un muro de tierra y fuego entre nosotros y los refuerzos; entre nosotros y la posibilidad de salir con vida de ahí.
Una segunda oleada de llamas y acero cae sobre nosotros, mientras nuestras fuerzas de infantería de avanzada continúan luchando por las trincheras mi unidad de arqueros trata de posicionarse para ayudar a la captura de las posiciones enemigas, brotan las llamas, el hielo y la tierra se estremece como un barco en medio de una tormenta. A la izquierda y derecha se escucha el mismo grito. << ¡Medico!, ¡Medico! ¡Necesito ayuda! ¡Rápido Sangre y gloria nos esperan!>>
Por fin llegamos a lo alto de un montículo de tierra, pero no es suficiente, la posición que buscamos es una pequeña colina con un muro que nos dará protección en lo que atacamos a los muertos. Pero antes de la colina y el muro hay un pequeño claro con algunas zanjas, seremos blanco fácil al tratar de cruzar; el plan es simple solo unos se quedaran cubriéndonos con todo lo que tienen en lo que pasamos por el claro. Los 4 que nos cubren disparan las flechas explosivas que nos dieron los goblin para destruir sus catapultas y balistas, esperamos que eso nos dé suficiente tiempo para cruzar y ponernos a cubierto. Pero los muertos no son estúpidos, conforme comenzamos a correr por el claro sus magos nos tiran hielo como alfileres a una almohada, caigo en una de las zanjas del claro, levantarse seria como arrojarse desnudo contra una barrera de lanzas.
Me arrastro por debajo mi arrastro por la zanja e instintivamente paso mi mano por las granadas que nos dieron esos goblin del batallón. Se me hiela la sangre, una de ellas ya no tiene el seguro, voy a salir volando en pedazos de un momento a otro. Si todavía no estoy muerto. Espero un segundo, pero aun no estoy muerto, se lo debo a la experiencia, al momento de preparar mi equipo le he pagado tiras de trapo alrededor de los vástagos que sueltan el disparador de cada granada. Murmuro una frase de agradecimiento para Kerrigan que me enseño a hacer eso. Aprieto la granada con el puño, me recargo en el codo y retroceso poco a poco lentamente hasta que vuelvo a encontrar la clavija y la pongo en su lugar, pude haber lanzado la granada pero hubiera puesto en peligro la vida de los soldados de mi unidad y además la situación no está como para desperdiciarlas.
Me arrastro un poco más y encuentro a Blocde en la misma zanja que yo, esta es lo suficientemente alta como para cubrir su cuerpo recostado me detengo un metro de el e intercambiamos una sonrisa, forzada, penosa… Llega el zumbido de un proyectil y pego mi cabeza al rincón de la zanja, el sonido es terrible jamás había caído uno tan cerca, parece que el aire fuera a levantarme, pierdo el sentido por un momento, vuelvo después en mi estoy aferrado a la tierra, el cerebro me da vueltas en mis oídos escucho el retumbar de cien campanas. Hay un ahora extraño aún sigo algo aturdido.
<< ¡Blocde!>>
No responde me digo a mí mismo.
<< ¡Blocde!>>
Me acerco a rastras, con una sola ojeada me doy cuenta que está muerto, tiene una horrible expresión en el rostro, sus ojos abiertos; pequeños hilos de sangre salen por su boca y ojos pardos miran al vacío. Trato de jalarlo para ponerlo a salvo, pero solo me llevo su torso, reviso detrás y me da náuseas, el proyectil lo ha partido en dos justo por la espalda la escena es horrible, todos sus intestinos resbalando de su interior.
Me doy un puñetazo en la frente << ¿Que me está pasando?>> intento quitar de mi cabeza esa imagen, solo tomo su cuchillo, lo clavo en la tierra y le amarro una venda para que los médicos lo saquen de ahí antes de que los muertos levanten, paso por un lado del cadáver y avanzo por la zanja que cada vez se hace menos alta, no puedo avanzar un metro más sin exponerme, entonces me voy media vuelta y regreso por la zanja, los demás de mi unidad ya están detrás del muro esperando para atacar, soy el ultimo que falta. Dos de los tanques por fin llegan, y se posicionan a un lado de la zanja, justo donde termina; el sonido de sus proyectiles siendo disparados parece una canción de cuna en comparación con el ruido de espadas y cuchillos chocando una contra otra en medio del asalto del batallón de avanzada. Los disparos ahora son atraídos por los tanques, ahora puedo salir y alcanzar a los demás.
Por fin llego al muro sobre la colina, con asombro veo lo que hay detrás, una línea completa de mago y nigromantes del culto de los malditos que está atacando a las fuerzas de avanzada, sorprendo tanto de lo que veo que me quedo paralizado mientras los demás no dejan de disparar en contra de ellos. Al cabo de unos segundos un nigromante sale corriendo de una explosión apunto mi arco… pero Kerrigan dispara primero, el nigromante trata de levantarse pero Kerrigan dispara otra vez, ahora le da justo entre los ojos.
<< Que la luz me olvide>> susurra Kerrigan, era la primera vez que veía a Kerrigan matar algo, desde que salimos de la tundra, al parecer era otra novata de la unidad. Kerrigan contempla su arco en silencio. Zaldan exclama viéndola << esta niña tiene bien puestas las botas>> me voltea a ver con un horror en su mirada, se muerde los labios y vuelve a mirar su arco.
<< ¿Le di?>> anuncia en un susurro
<< ¿Estará muerto? Nunca mate algo vivo, no quiero matar vivos>>
<< Efectivamente está muerto>> Dice Dal’kuro << ¡Ahora eres miembro oficial de la suprema confraternidad de mata hombres de la horda, quiero ser el primero en darte la bienvenida!>>
Los tanques evidentemente sembraron un poco de miedo en los nigromantes, que olvidando esa fe perdida a Arthas han abandonado sus puestos y salen de sus hoyos, corriendo como hormigas, uno de ellos corre hacia nosotros, lo alcanza una de mis flechas. Después es Kerrigan que alcanza a otro, ella es realmente sorprendente antes de darnos cuenta hay ya un montón de cuerpos sin vida tirados en el suelo.
<< ¡Ahí tienen una lección novatos!>> dice Dal’kuro << Eso es lo que pasa cuando pierden la cabeza bajo el fuego, un jabalí hubiera encontrado el camino de huida, en lugar de salir a tontas y locas por ese sendero pero los humanos no, cuando pierden la capacidad de razonar están perdidos, ya vieron en que acaban esos nigromantes sin alma>>.
Acabamos con todo el grupo de nigromantes en poco tiempo, ahora ponemos atención en un grupo de artilleros y un par catapultas que atacan frenéticamente a los soldados que luchan ya muy cerca de su objetivo. Y por fin usaremos las flechas explosivas y las granadas de los goblin, veremos qué tan ingeniosos son esas pequeñas cruzas de orcos y gnomos.
De unos pocos disparos hemos destruido las catapultas pero los artilleros aún se mueven, las flechas hacen muy poco daño en sus huesudos cuerpos, pero tienen un punto débil, sin la cabeza no pueden hacer mucho, es ahí a donde apuntamos.
En medio de la tormenta descubro a Zaldan apostado en una hendidura del muro, dispara su arco frenéticamente, a su derecha esta Dal’Kuro que dispara su arco contra todo lo que se mueva. Obviamente se ha encasquillado, pero se niega a encarar el problema con lógica. Pero Zaldan le quita el arco un momento, lo ve a los ojos y lo hace entrar en si; le devuelve el arco y Dal’Kuro; este se mueve a cubrir el flanco de la derecha.
Pero los muertos son duros, durante todo el ataque han estado reforzando sus posiciones, nuestras tropas apenas y han avanzado unos metros desde el inicio de la batalla.
De pronto pasa, se abren las puertas de la ciudadela justo frente a nosotros y salen esas cosas. Enormes masas de carne se precipitan sobre las tropas, si logran llegar a ellos habrá una completa masacre. Tomo mi arco y cargo las flechas al igual que el resto de la unidad, disparamos contra las abominaciones, y las detenemos, solo restos de carne chamuscada quedan esparcidos en el campo.
Pero las cosas no terminan ahí, esa puerta de abre otra vez, pero esta vez salen enormes gigantes de carne, esta vez las flechas explosivas no causan en daño esperado, ahora los tanques tienen que apresurarse a disparar a los gigantes, pero es algo tarde y uno de ellos alcanza a penetrar en las líneas de nuestras tropas, que están agotadas y sin remedio emprenden la retirada bajo una lluvia de hielo, sombras y acero. Mi grupo se queda atrás junto con los tanques para cubrir la retirada. De pronto una tremenda explosión ocurre, es uno de los tanques que es alcanzado de lleno por un proyectil y vuela en pedazos, es hora de que nosotros también nos retiremos del lugar mientras el otro tanque aun nos pueda cubrir. Mientras salimos de ahí disparamos las flechas que nos quedan a lo loco. Mientras nos replegamos a nuestras bases de avanzada puedo ver al borde del camino un troll, al principio no lo distingo, pero lleva una pañuelo verde alrededor del cuello, recordaba que ese troll usaba tréboles de 4 hojas en las botas, pero ahora solo tiene una bota y una pierna. Al final capto que es Zel’dui, al parecer su suerte se fue junto con su pierna.
Ya en la base de avanzada se duerme poco esa noche. Ahora solo escucho los disparos del Martillo de Orggrim. Tal vez debieron haber usado esa tremenda nave desde el inicio. Nuestros refugios son húmedos y fríos, entre los soldados se ha comenzado el rumor de que nuestras fuerzas están siendo repelidas de todo nuestro frente, al igual que en el frente de la alianza. Nuestros tanques y artillería funcionan como un taladro entre sus fuerzas. Nosotros mismo acabamos con cientos de muertos y miembros del culto de los malditos en cada ataque, cada día nos arrastramos como serpientes por el campo de batalla, pero esos malditos muertos jamás se acaban y con cada muerte de los nuestros, ellos se hacen más fuertes. Cientos de muertos se abalanzan sobre nosotros además de sus cañones y catapultas estas nos pegan de lleno, si alguien regresa vivo a la base es por mera casualidad, los médicos y camilleros están llenos de sangre, parecen carniceros. Pero los muertos no respetan a nadie, en combate ha visto a los médicos caer muertos justo sobre los heridos que traban de salvar. Todo el tiempo durante el ataque, si los sacrificios de los vivos sirvieran de algo, las líneas de los muertos habrían caído desde hace tiempo, en lugar de eso ni siquiera han sido debilitadas.
Cada vez que vamos al frente, los oficiales nos dicen que no somos derrotados, que solo es un repliegue ordenado. Nuestra moral es sólida pero nuestra compañía ha sufrido pérdidas pavorosas. Hace un par de días tome una cerveza con un par de orcos justo hoy los he visto siendo despedazados por el hielo de los magos. Los refuerzos no alcanzan ni por mucho para llenar los vacíos en las filas. Por la mañana antes de partir otra vez a la batalla, llega un sacerdote a rogar por las nuestras almas y las de los que no han regresado del frente, ahora no importa si es un elfo o un no muerto, el que viene a rogar por nosotros pero es capaz de hacer lo que muchos oficiales no han hecho, levantarnos la moral. Cuando vienen se quitan el sombrero y palpan con sus manos nuestras armas. Tambaleantes des cansancio y rechinando los dientes como fieras, vamos una vez más a enfrentarnos a los muertos. No hay duda de que saben en qué condiciones estamos. Están más arrogantes que nunca, más prepotentes y más seguros de sí mismos. En el frente solo esperan a que nuestras fuerzas se desgasten lo suficiente para soltar a los gigantes y nos hagan puré. Quieren aniquilarnos hasta el último hombre. En medio de la batalla veo caer a un recién llegado de Orgrimmar, con un grito lloriqueante sabiendo que pronto morirá, grita como loco y se lanza contra las filas de los muertos pero antes de que pueda llegar a ellas un gigante lo golpea con su masa rompiendo su cuerpo en varias partes. Al caer la noche algunas compañías han sido reducidas a 20 soldados, tres días de sangrientos ataques no han servido para ganar un metro de terreno.
Pero de pronto surge una esperanza, de entre las filas de los nuestros se hace correr el rumor de que por fin llegara la cruzada a reforzarnos, pero no vienen solos, su líder el Alto señor Tirion Fordring hiso un pacto con el líder de los Caballeros de la espada de ébano, El alto señor Darion Mograine, para atacar juntos al rey exánime Arthas, bajo el nombre del El Veredicto Cinéreo, sin embargo yo solo espero regresar a casa.

Malinaly

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